lunes, 16 de septiembre de 2013

Love? Is to keep us alive...

- Dime, ¿crees que es posible echar de menos algo que nunca has tenido?
- ¿A qué te refieres?
- Echo de menos sus labios, sin haberlos besado. Echo de menos su voz, y cómo suena mi nombre cuando sale de su boca. Y el tacto de su piel, ese brillo en su mirada... sin que nunca hayan sido míos. No los tengo y los echo de menos, ¿lo entiendes? Se ha convertido en algo indispensable, y ni siquiera me había planteado que fuera importante para mi. Y ahí está. Entró en mi vida sin llamar, y ahora se niega a irse. 

(...)

Aún así... No quiero que se vaya. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

It's time to go.

Después de mucho tiempo con mi querido blog y después de enlatar no tantos pensamientos como me hubiera gustado, ha llegado la hora de un cambio. Es el momento de decirle adiós a Pensamientosenlata2 como decimos adiós a los días de verano; no es un adiós definitivo, porque sabemos que otros veranos vendrán. Por eso y porque ya no soy la misma muchacha de 14 años que abrió este rincón, me he mudado a "Far From Any Other Road", donde sois todos bienvenidos.

Esto no es un punto final, solo es el comienzo de algo nuevo. Gracias a todos los que me habéis leído en algún momento de vuestras vidas. ¡Paz y amor!

ACTUALIZACIÓN 29/06/2018

I'm back!

jueves, 24 de enero de 2013

Volver es la mejor parte de echarte de menos.

Y entonces me di cuenta de que, al soltarme de ese abrazo, pondríamos en marcha las manecillas de un reloj que ya no iba a parar. En ese preciso instante a principios de septiembre, mientras nuestros cuerpos desnudos reposaban suavemente el uno junto al otro, y él, con sus suaves manos, me acariciaba el pelo, me di cuenta de cómo se escurría el tiempo entre mis dedos. En unos días tendría que irme y poner un mar de distancia entre los dos. Unas cuantas lágrimas de cruda realidad empezaron a rodar por mi mejilla, frías y dolorosas. 

Cuando pienso en esos abrazos que tanta falta me hacen, en esas caricias que me reconfortan y me animan a seguir adelante, esas que no están, me siento como si cayera en el abismo que es esta puta distancia. Pero he aprendido que, a pesar de todo, lo único que importa, lo que realmente vale la pena, es el día en que vuelvo a ver sus ojos. Que lo único que cuenta es ese "Cuánto te he echado de menos", ese "Me hacías falta", ese dejarme caer en sus brazos, ese fundirnos en una mirada que lo dice todo... Y es que echarle de menos no es tan doloroso si pienso que le volveré a ver. Porque, en el fondo, la distancia no es más que vértigo horizontal.